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  • La Relajación Coexiste en el Día a Día: No es un Lujo, es una Integración Consciente

    Por: Liz Cabrera

    Recientemente, tuve una experiencia profundamente enriquecedora que redefinió mi concepto de la relajación. No se trató de un viaje de lujo o un fin de semana desconectado, sino de un momento de presencia total compartido a través de la creatividad.

    Me di cuenta de algo fundamental: la relajación no es algo que esperamos; es algo que integramos conscientemente en nuestras rutinas.

    La Lección de la Presencia Plena

    La clave fue poder estar plenamente presente, sin desear que el momento terminara o preocuparme por lo que vendría después.

    La experiencia con Elise, nutriendo un espacio para su autoexpresión a través de actividades creativas, se convirtió en un acto de sanación y conexión profunda para ambos. Este grounding (conexión con la tierra/realidad) me recordó el valor de incorporar intencionalmente estas pausas.

    3️⃣ Claves para Integrar la Relajación Consciente:

    1. Encuentra tu Ancla Creativa: No necesitas meditar por horas. ¿Qué actividad te permite “aterrizar” y silenciar el ruido mental? Podría ser dibujar, escribir, tocar un instrumento o incluso cocinar de forma intencional.
    2. El Poder de la Intención: La relajación no sucede por accidente. Prográmala. Decide conscientemente dedicar 15 minutos a esa actividad, comprometiéndote a estar totalmente presente durante ese tiempo.
    3. Crea Espacios de Bienestar Compartido: Integrar la relajación en las relaciones (como al fomentar la autoexpresión de Elise) crea un ambiente donde todos pueden prosperar y conectarse a un nivel más profundo. El cuidado mutuo es una forma poderosa de presencia compartida.

    Dejar de ver la relajación como un escape ocasional y empezar a verla como un hábito consciente transforma nuestra capacidad de enfrentar el día a día.

    ¿Qué actividad intencional incorporas tú para asegurarte de estar plenamente presente? ¡Comparte tu ritual en los comentarios!

    #RelajacionConsciente #BienestarDiario #Productividad #LiderazgoConsciente #Creatividad

    Unplug and land
  • Estar Presente y Sentirse en Casa: La Fórmula Rejuvenecedora de la Paz Interior

    by Liz Cabrera, D. LP.

    I. De la Agotadora Espera a la Presencia Consciente

    Antes de este viaje, mi estado mental se resumía en una palabra: agotamiento. Me sentía desgastada y vacía, viviendo en una incesante carrera hacia el futuro. Si soy honesta, gran parte de mi vida cotidiana la pasaba “deseando que mi tiempo se fuera”, esperando el siguiente hito, la siguiente hora, el siguiente día libre.

    Este viaje ha sido un punto de “antes y después”. El mayor disfrute no fue una actividad específica, sino simplemente poder parar de desear que mi tiempo pasara y, en cambio, disfrutar el momento, estar presente. De repente, recordé quién era cuando no vivía con la preocupación constante de lo que vendría después.

    La paz que he encontrado aquí no es solo un descanso físico. Es la profunda paz interior que nace de dos fuentes: la presencia plena y el sentimiento incondicional de estar en casa.


    II. Bajando la Armadura: El Hogar como Santuario Interno

    Cuando me pregunto qué tiene este viaje que lo hace tan profundamente relajante, la respuesta siempre es la misma: la sensación de estar en casa.

    Antes de venir a República Dominicana, le comenté a mi hermano lo agotada que me sentía. Su respuesta fue profética y simple: “es la tierra, no te preocupes, como sea que aterrices, aterrizas bien y serás cuidada.” Esta frase capturó la esencia: este lugar me ofrece una seguridad incondicional.

    Es un espacio donde, simbólicamente, puedo bajar mi armadura, acostarme y descansar. Esta “armadura” es el peso de la preocupación, la ansiedad y la necesidad de control que llevo día a día. Al bajarla, mi mente se calma, y por primera vez en mucho tiempo, puedo escuchar la tranquilidad del saber interior. Cuando uno se siente verdaderamente a salvo, el ruido mental se apaga.


    III. El Antídoto contra la Ansiedad: Vivir Sin Calendario

    La ansiedad nunca fue mi compañera constante. Recuerdo que cuando “no era una persona ansiosa”, era porque vivía en el momento, sin preocuparme por la próxima hora. Era una existencia sin la preocupación de lo que venía después.

    Esta semana ha sido una prueba viviente de ese estado: no he mirado el calendario deseando que mis días pasen. He permitido que cada hora y cada día se desarrolle por sí mismo, completo y suficiente. Esta es la clave del efecto rejuvenecedor del viaje. Aunque no fue planeado como un retiro espiritual, se ha convertido en uno muy poderoso para mí, en muchos niveles.


    IV. La Pregunta Crucial: ¿Cómo Traer la Paz a Casa?

    Siento una tristeza profunda al tener que irme, aunque sé que volveré pronto. Pero el verdadero desafío y la pregunta más importante es: “¿Qué puedo hacer para llevar algo de esa paz a casa conmigo?”

    La respuesta yace en replicar los sentimientos de este viaje, no el entorno. Para integrar esta paz, necesito convertir mi día a día en un espacio donde mi armadura pueda seguir en pausa.

    Aquí hay tres estrategias para llevar el “hogar de la presencia” de vuelta a casa:

    1. Ritual de Pausa de la Armadura: Diseña un momento intencional al inicio o al final del día (solo 5 o 10 minutos) donde simbólicamente bajes la guardia. Puede ser sentarse sin tecnología, hacer una respiración profunda y decirse a sí mismo: “Estoy a salvo aquí y ahora. Puedo descansar.”
    2. Honrar el “Saber Interior”: Crea un espacio diario de “no agenda” o “no preocupación” para escuchar esa voz tranquila que el agotamiento había silenciado. El silencio no es la ausencia de sonido, sino la ausencia de juicio y planificación excesiva.
    3. Prohibir el Deseo de que el Tiempo Pase: Cuando notes que estás mirando el reloj con impaciencia, detente y busca algo que apreciar en ese momento exacto. Reafirma que el presente es tu único recurso real y la única fuente de paz.

    V. Conclusión: El Regreso al Ser

    Este viaje me ha recordado que la paz duradera no se compra ni se encuentra en el exterior. Nace de la unión de la presencia (estar en el momento) y la seguridad (sentirse en casa).

    El hogar que me da la paz no es un lugar físico; es el estado de ser presente donde puedo bajar mi armadura. Y si pude encontrar esta paz aquí, tengo la capacidad de recrearla y regenerarla dondequiera que esté. El mayor consuelo es saber que, de ahora en adelante, el verdadero hogar es el espacio de calma que reside dentro de mí.